Las 4 fases tras el diagnóstico
Las 4 fases tras el diagnóstico

Para superar y entender un diagnóstico, primero de todo: tranquilidad.

Existen numerosos trastornos del aprendizaje y muchísima discrepancias entre niveles cognitivos: de la discapacidad intelectual a la altas capacidades intelectuales. Todos ellos deben ser atendidos. Es importante saber en qué consiste aquél trastorno o dificultad diagnosticada, para poder entender, apoyar y ayudar a tu hijo/a.

Recomendamos no preocuparse en exceso, para así evitar los bloqueos y poder buscar ayuda y soporte. Por esta razón, es conveniente escuchar a los protagonistas, a aquellos alumnos quienes viven y sienten su dificultad. Os invitamos a seguir la recomendación de Joan, un niño de 9 años diagnosticado con dislexia:

 

Psicóloga: “¿Qué le dirías a una niña que le acaban de diagnosticar dislexia?”

Joan: “¡Pues que no pasa nada! Si ella tiene claro quién es, ya está”.

Psicóloga: “¿Qué le dirías a su familia?

Joan: “Ella es buena seguro, que no se enfaden, seguro que no hace las cosas tan mal. 
Tienen que confiar"

 

Al inicio, un diagnóstico ayuda a entender y a saber. Como decía Joan, no es que vuestro hijo o hija haga las cosas mal, sino que no suele tener la oportunidad de demostrar lo bueno que puede llegar a ser en otros ámbitos o tareas. De esta forma, es importante pasar el siguiente proceso:

Fases del diagnóstico:
  1. Aceptación
  2. Entendimiento
  3. Acción
  4. Vida

 

Una vez superado el proceso de aceptación y entendimiento mencionados al inicio, es necesario pasar a la acción, poner ayuda y solución. Compartirlo con el colegio y los maestros, hacer las adaptaciones curriculares necesarias y realizar sesiones psicoeducativas para un mejor desarrollo educativo, emocional y social. Si trabajamos juntos (escuela, psicólogos, familias, alumnado) podremos llegar muy lejos y ayudar a superar los retos personales y académicos del alumno.

Tras superar las tres primeras fases: aceptación, entendimiento y acción. Es importante relativizar la “etiqueta” y vivir. Tenerlo presente pero no agobiarse con ello. Es necesario saber pero no esconderse tras una palabra.

La mayoría del alumnado con trastornos del aprendizaje tienen que esforzarse mucho más que los demás para llegar a un mismo sitio, por esto, es conveniente trabajar la autoestima y el autoconocimiento. Saber en qué son buenos y no dejar que un problema tape todas las virtudes.

Además, es importante escuchar al niño y saber en qué momento está, qué ritmo sigue y que le preocupa para que así pueda vivir con tranquilidad.

En otra ocasión, hablando con una niña de 11 años diagnosticada con un trastorno generalizado del desarrollo, expresó que ella se sentía diferente a los demás porque en clase no la trataban de igual a igual, se sentía menos porque le mandaban menos deberes para casa. Quería ser y hacer lo que eran y hacían los demás, porque se sentía capaz .

Por tanto, esta niña necesitaba más estímulos, más retos; los adultos y profesionales debíamos escucharla y hacer todo lo que estaba en nuestras manos para que ella pudiera tener más oportunidades sociales y de aprendizaje, para así superar sus propios retos.

Recordad la recomendación de Joan y las claves para superar y vivir con tranquilidad un diagnóstico: Escuchar, confiar, dar tiempo, pedir ayuda, acompañar, conocer y conocerse.